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Ozoria recibe el palio arzobispal

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La insignia es otorgada por el Papa a los arzobispos nombrados en el último año, en el día de San Pedro
Monseñor Jude Thaddeus Okolo, nuncio apostólico de su Santidad, impuso ayer el palio arzobispal a monseñor Francisco Ozoria Acosta, tras ser entregado por el papa Francisco el pasado mes de junio en la Basílica de San Pedro del Vaticano, como arzobispo metropolitano de Santo Domingo.

De rodillas, monseñor Ozoria Acosta recibió el palio arzobispal como signo de unidad y de comunión con la Sede apostólica, y en señal de la potestad del arzobispado.

“El rol del palio, como símbolo de unidad entre los obispos sufragáneos junto al Metropolitano, es símbolo de servicio y de comunidad”, expresó el nuncio apostólico de su Santidad.

La imposición del palio tuvo lugar en una solemne eucaristía en la Catedral Primada de América en ocasión de la celebración de San Pedro y San Pablo, a la que asistieron todos los obispos del país, acompañados de sacerdotes, diáconos, religiosos de las diferentes diócesis, movimientos y grupos.

Insignia exclusiva de los arzobispos

El palio arzobispal es una insignia exclusiva que utilizan los arzobispos residenciales o metropolitanos, que está hecha de lana blanca en forma de collarín y que se utiliza a modo de escapulario, adornada con cruces de seda negra.

Por un largo tiempo, la imposición oficial del palio se celebraba en la misa de los santos Pedro y Pablo, en un rito en el que los nuevos arzobispos nombrados en el último año, acudían delante del pontífice, se arrodillaban ante él y recibían el palio, uno a uno.

Sin embargo, según los nuevos procedimientos, los nuevos arzobispos reciben el palio en privado de mano del pontífice, tras concelebrar con él una eucaristía en la Santa Sede, mientras que la imposición se realiza más adelante, en su diócesis de origen por parte de los nuncios apostólicos, en calidad de representantes del papa.

La insignia es otorgada por el papa a los arzobispos nombrados en el último año, en el día de San Pedro y San Pablo.

Se trata de una cinta o banda de lana blanca que representa “la comunión de la sede metropolitana, en este caso Santo Domingo, con la sede de Pedro, en Roma, así como la comunión de los obispos de la Provincia Eclesiástica en la iglesia universal presidida por el sucesor de Pedro, en este caso el papa Francisco”.

Colocación del palio

El palio se coloca sobre la casulla y sobre los hombros, en forma de collarín, con dos apéndices que caen sobre el pecho y la espalda. Incorpora, además, seis cruces negras bordadas, una en cada hombro, dos más por delante y otras dos por detrás.

“El palio es signo, vínculo y compromiso de comunión, que es el núcleo y la esencia de la Iglesia y sin esa comunión presidida por el papa, que nos confirma en la fe y en la caridad, y nos alienta en la esperanza, no hay Iglesia”, destacó monseñor Okolo.

Durante la homilía, el nuncio de su Santidad dijo que la Iglesia es producto de su experiencia con Dios, a través de la historia.

“Seguimos viviendo el tiempo de Dios, el tiempo del espíritu, el tiempo de la Iglesia. Por eso es esencial recobrar la frescura del mensaje de Pedro y Pablo, y tenemos que anunciarla de manera íntegra. Es la base de la unidad de la Iglesia”, señaló monseñor Okolo.

Destacó el respeto y la comunión que se ve en el rol de cada obispo, ya que ellos representan su Iglesia, y todos juntos con el papa representan a toda la Iglesia en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad, según lo expresa el documento Lumen Gentiun.

Monseñor Okolo explicó que lo que se celebra hoy es, no solo la supremacía de Pedro, sino también la realidad de la sucesión apostólica, pues los obispos tienen sucesores.
“Así como San Pedro y los demás apóstoles forman un solo colegio apostólico, de igual manera se unen entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles”, explicó monseñor Okolo durante la homilía.

Mensaje de despedida

La celebración tuvo como centro, además, la despedida monseñor Okolo, quien sirvió en este país como representante del papa, destacándose por su alegría y su servicio.

“Quiero dejar un mensaje breve a los dominicanos. Ustedes son un pueblo querido por Dios. Un pueblo bendecido. Cuiden bien de esas bendiciones. Gracias por compartir conmigo sus bendiciones. Me voy contento de conocerlos a ustedes, y de ser tocado por su bondad y amabilidad. Que Dios siga bendiciendo a cada uno de ustedes”, dijo monseñor Okolo.

Señaló que el tiempo de Dios es sagrado, no se agota con el paso de las generaciones, con el paso de los pastores, porque también los pastores se suceden.

“Es lo que vivimos estos días, y que hemos vivido juntos durante estos tres años y pico. Por eso, el tiempo del pueblo de Dios es también el tiempo de Dios. Agradecemos al Señor que nos provee pastores para su rebaño”.

El nuncio también felicitó a los nuevos obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Ramón Benito Ángeles y Jesús Castro, y a monseñor Ozoria Acosta por haber recibido en Roma el símbolo de Metropolitano.

50 años de ordenación sacerdotal

Fue también motivo de esta fiesta la celebración de los 50 años de ordenación sacerdotal de monseñor Pablo Cedano Cedano, obispo emérito de la arquidiócesis de Santo Domingo, y de los 55 años de ordenación sacerdotal de monseñor Antonio Camilo, obispo emérito de la diócesis de La Vega.

Con la celebración de la misa, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) dio apertura a la 55 Asamblea Plenaria de todos los obispos de República Dominicana.

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