Inicio Recientes Cierran el último restaurante de serpientes en Taipei

Cierran el último restaurante de serpientes en Taipei

171
0
Compartir

TAIPEI. Yazhou Sherou Dian, el último restaurante que servía sopa de culebra en la calle Huaxi, llamada también “el Callejón de las Serpientes”, cerró hoy sus puertas en Taipei, y con ello desaparece una de las más exóticas atracciones turísticas en la capital de la isla taiwanesa.

“El cierre de este símbolo de tradición deja un sabor agridulce, es como si acabase una época en Taiwán”, dijo a Efe la profesora Florencia Huang, que participó en la ceremonia de clausura del histórico local, en la que reptiles vivos también fueron protagonistas.

Hace seis décadas el Callejón de las Serpientes, en el tradicional barrio de Wanhua, aglutinaba burdeles, artistas callejeros y restaurantes dedicados a este animal, al que iban familias con niños y también hombres en busca de compañía femenina.

El negocio de la prostitución, que tenía como principales clientes a soldados del ejército de Chiang Kai Chek, corría paralelo a los restaurantes de platos afrodisiacos como la sopa de serpiente o la carne de tortuga, recordó hoy el propietario del restaurante, Kuo Yi-chien.

El padre de Kuo era un gran experto en serpientes y tenía un orangután llamado A-bao, al que había entrenado para atrapar estos animales, y su época fue una época dorada para el negocio, pero ahora ya no es lo mismo.

“Con la mayor conciencia de protección de los animales, se prohibió ya hace años la matanza de especies protegidas y disminuyeron las visitas y el negocio del restaurante”, agregó el dueño de Yazhou Sherou Dian, traducible como “Carne de Serpiente Asiática”.

Durante la mejor época del Callejón de las Serpientes, desde 1970 hasta finales del siglo pasado, se ofrecían espectáculos de matanzas de culebras en la tarde noche, rememoró el manipulador de serpientes del restaurante, Hung Ting-fu, de 70 años, quien perdió dos dedos índice por picaduras de estos reptiles.

Muchos han pasado por el callejón para mejorar su piel y curar el asma, la diabetes, el dolor al orinar, enfermedades hepáticas o problemas oculares, entre otras dolencias.

“La piel se pone muy suave y mejora mucho, pero ahora ya no se podrá venir aquí para tomarla”, lamenta Chang Mei-li, una señora de la tercera edad que se enorgullece de la piel de su rostro.

“Hace más de 20 años que no tomo sopa de serpiente, la última vez la preparó mi abuelo, en su casa, parece que este cierre marca el fin de una tradición”, señaló Alice Lee, una empresaria de unos cuarenta años.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here